El Desarrollo de la Mente.

Posted: June 27, 2010 in UVM: Master

EL DESARROLLO DE LA MENTE:

PARA ENFOQUES COGNITIVOS.

Por: Guillermo N. López

Cabe suponer, que la evolución de la comprensión de la mente en el niño va relacionada con el desarrollo neuronal de estos, que a su vez va en paralelo con la socialización. De esta forma, como regla general se desarrolla a la edad de 3-4 años la habilidad de entender la falsa creencia, mientras que entre los 6 y los 7 años ya es posible entender las representaciones mentales de los otros (tareas de falsa creencia de 2º orden).

 

El estudio de la “teoría de la mente”, se inicia con el experimento de Premack Y Woodroff en 1978, en chimpancés, el cual consistía en presentarle a una chimpancé llamada Sarah un vídeo de un ser humano que intentaba alcanzar un objeto inaccesible; posteriormente se enseñaba a Sarah una serie de fotografías en donde aparecían diferentes instrumentos y se le pedía que eligiera aquella fotografía en que se presentara el objeto que hacía posible resolver el problema de alcance. Sarah tuvo éxito al escoger las fotos que presentaban la solución del problema, con lo cual se demostraba que los chimpancés no solo eran capaces de resolver problemas físicos, sino que además comprendían cuando otro estaba intentado resolver un problema de uso de instrumento. (Rodríguez de Guzmán et al, 2009).

Premack y Woodroff expusieron que dicha capacidad podría llamarse “Teoría de la Mente” puesto que lo que se hace es leer en las acciones de los demás las intenciones subyacentes que explican esas acciones y predecir que conductas debe realizar esa persona o realizará esa persona animada con esas intenciones. (Gómez y Nuñez, 1998).

Así con estos experimentos inician la carrera hacia la comprensión de como nuestra mente nos permite “aprender” y crear ideas que en cada uno de los individuos es única.

Astington en 1993 dice que el descubrimiento de la mente por el niño significa el hacerse consciente de que las personas, incluido él mismo, tienen mente y dentro de los estado o elementos de esa mente están las creencias, deseos, entendimientos, pensamientos, con base en los cuales realizan sus acciones.

Los resultados experimentales desde la investigación inicial de Wimmer y Perner afirman que hay un momento temporal del desarrollo, en torno a los cuatro años y medio en que los niños son capaces de entender estados de “falsa creencia” y por tanto desarrollan ya una teoría de la mente refinada.

Los datos actuales parecen indicar que entre los 4 y 5 años los niños desarrollan un sistema conceptual completo del que se sirven para dar razón de su propia conducta y de la ajena y que incluye la noción básica de creencia falsa.

La falsa creencia de primer orden sería comprender que la representación del personaje es falsa con respecto a una situación real, estaría en juego una capacidad metarrepresentacional ( Pylyshyn,1978; Perner,1991). Según la mayoría de las investigaciones hacia los 4 años se produce la resolución correcta de esta tarea, observándose que cuando el niño/a responde que buscará en la cesta, ya es capaz de ponerse en el lugar del otro, adquiriendo así la habilidad de solucionar las creencias falsas de primer orden. Las creencias falsas de segundo orden hacen referencia a la capacidad que tienen los niños de atribuir

falsas creencias a los demás (María piensa que su madre cree). Perner ofrece dos razones para justificar estas creencias. La primera se refiere al hecho de que en

la interacción social se produce una “interacción de mentes”, en la cual tiene que tenerse en cuenta lo que los demás piensan de los pensamientos de otras personas. La segunda razón se refiere a que este tipo de creencias requiere la comprensión de un rasgo principal de los estados mentales, su naturaleza recursiva. Las emociones secundarias vienen a ser como una construcción social y están relacionadas con la adquisición de normas o valores propias de la sociedad a la que pertenece el sujeto. En este proceso de construcción social, Bennet y Mathews (2000) recogen dos tipos de contextos diferentes de transgresión de normas, que provocan la aparición de las emociones secundarias. Por un lado existe la transgresión de normas socio-convencionales (esta transgresión no afecta al bienestar o a los derechos de los demás) y por otro la transgresión de las normas morales (la atención se dirigirá hacia los efectos de nuestros actos sobre el bienestar y los derechos de los demás). Olthof y col. (2000) nominan a las transgresiones socio-convencionales como aquellas que producen mayoritariamente vergüenza, y a las transgresiones morales como aquellas que producen tanto vergüenza como culpa. Los cuentos tradicionales son buenos indicadores para analizar la teoría de la mente, ayudan a los niños a adquirir las habilidades propias de la adquisición de la teoría de la mente y al mismo tiempo, cuando el niño ya es capaz de ponerse en el lugar del otro, funcionan como indicadores de esta habilidad.

Ratner y cols. (1998) hallaron que una práctica repetida en la lectura de cuentos con contenido mentalista, elicitaba en los niños de 3 y 4 años y sus padres las discusiones acerca de los pensamientos y los sentimientos de los personajes del cuento. Como consecuencia de ello se observó un efecto facilitador sobre el desarrollo en los niños de la comprensión de las representaciones mentales.

El formato narrativo permite a los niños comprender a los personajes de una acción (sus expectativas, intenciones, creencias, etc.) y la “trama” que les rodea, sus motivos y las consecuencias de sus acciones (Adrián, J.E, 2000).

 

En conclusión, a través de las tareas de evaluación de la teoría de la mente explicadas, es posible estudiar el momento de adquisición de estas habilidades, tan importantes en el desarrollo personal y social de los niños/as. Se ha visto como, incluso, a edades tempranas como los 3 – 4 años los niños empiezan a ponerse en el lugar de los otros y ya son capaces de entender emociones y creencias. Pese a que estas habilidades parecen adquirirse de forma innata, con el propio desarrollo evolutivo del niño, también es posible potenciar dicha evolución por medio de la narración de los cuentos tradicionales. Por medio de ellos los niños tienen un refuerzo didáctico más para comprender a los otros, poniéndose en su lugar.

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

ADRIAN, J.E. (2002). Relaciones entre el lenguaje materno sobre términos verbales cognitivos y la comprensión infantil de estados mentales. Tesis Doctoral, Universidad Jaime I de Castellón.

RIVIÈRE, A Y NUÑEZ,, M (1996). La mirada mental. Desarrollo de las capacidades cognitivas interpersonales. Buenos Aires. Aique.

RIVIÈRE, A, SARRIÁ, E y NUÑEZ, M (1994). El desarrollo de las capacidades interpersonales y la teoría de la mente . En RODRIGO, M.J. Contexto y desarrollo social. Madrid: Síntesis.

SHAPIRO, L.E.(1997). La inteligencia emocional de los niños. Una guía para padres y maestros. Buenos Aires: Grupo Zeta. Las emociones morales negativas: la vergüenza y la culpa.

SOTILLO, M Y RIVIÈRE, A (2000). Cuando los niños usan las palabras para engañar: la mentira como instrumento al servicio del desarrollo de las habilidades de inferencia mentalista. Infancia y aprendizaje, 2001, 24(3), 291-305.

VILLANUEVA, L, CLEMENTE, R Y ADRIAN, J.E (2000). La comprensión infantil de las emociones secundarias y su relación con otros desarrollos sociocognitivos. Revista electrónica de Motivación y Emoción. Vol 3, nº 4


VILLANUEVA, L (1996). El rechazo entre iguales y la percepción de patrones asociados. Tesis licenciatura, Universidad Jaume I de Castellón.

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